lunes, marzo 15, 2010

Pacto

Me aburrí, me alegré, lloré, me encontré con mi misma y me perdí tres pasos después, me llegó una carta pendiente de un fantasma incongruente que se atrevió a susurrarme lo intrascendente que es el suspiro guardado por las noches pasadas.

Y en medio de este recuento improvisado decidí hacer un trato con el destino y cruzarme en su camino y, al estrecharnos las manos he soltado un pergamino en donde venía dibujado un corazón carcomido por las huellas indelebles de un pasado de nostalgias, de añoranzas y de dudas.

He agarrado mi esperanza y olvidado el pergamino pues en el pacto se ha acordado que a partir de ahora no ha de perderse nada. Nada.

1 comentarios:

Davo Valdés dijo...

El inicio de este texto tiene un ritmo brutal. Las palabras que están no sobran ni faltan.