Incógnitas resueltas con respuestas…respuestas. 7 días que han convertido los “holas” en miedos, los abrazos en raros, que han hecho que los malos hábitos cambiaran de bando y los niños dejaran de jugar en en los patios.
Un país, una ciudad a medias, una vida nueva donde la monotonía se ha abierto espacios, donde se invernan deseos y se detienen momentáneamente los sueños, donde se cuelan los miedos y se desechan casi al mismo tiempo y hasta nuevo aviso no tenemos permiso de acudir al encuentro de emociones diversas, de risas indiscretas, de cosas tan simples que de un instante a otro se volvieron distantes y por ahora no hay marcha atrás.
Lo hacemos por todo; lo hacemos por miedo, por inseguridad y por seguridad, porque no sabemos y sabemos de más. Y no me quejo. No me quejo de hacerlo por que se que es el motivo correcto. Esto es solo la constatación de un hecho tan extraño para mi como el que lo puede ser mas.
Y al final del día se agradece el día como se agradecen todos pero tal vez ahora tan solo un poco más, y se tiene esperanza de que la esperanza nos traiga un pedazo de todo lo que se ha dejado de lado porque actualmente los días se han convertido en una indescifrable y novedosa cotidianidad.
