Juguemos un juego en el que yo te digo las cosas que siento de la forma en que las siento y tu me escuchas sin reproches, sin excusas, sin pretextos.
Tomemos cinco minutos para no decir nada, cinco minutos para arrucurrucarnos en la cama, para confesar secretos con la mirada, cinco minutos para compartir sueños y con ellos las ganas.
Juguemos un juego en el que tú por un momento me entiendes y sonríes si te da la gana, en el que me dejas hablar simplemente por curiosidad o si quieres por manda.
Juguemos a que me dejas jugar con mis reglas, con un poco de inteligencia y con otro poco de suerte ten por seguro que llegará el momento en que jugaremos diferente.
martes, marzo 16, 2010
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2 comentarios:
woou
interesante, podría haberlo propuesto de conocerlo antes =/
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