miércoles, febrero 11, 2009

No dimos nada

Me regalaste una docena de alabanzas y la certeza escrita en la cuna de la luna. Me vendiste palabras tiernas, misterios en sonrisas, rimas autenticas y prosas recién echas. Me entregaste la mitad de un alma, un mapa del tesoro y una botella de vidas pasadas para que hiciera lo que me viniera en gana.

Te regalé una docena de esperanzas y la certeza de ser tú la mitad que me faltaba. Te vendí los cimientos de un palacio en el centro mismo del universo y una serie de palabras jamás dichas a terceros.Te entregue un corazón, dos carretes de hilo, una aguja y mi confianza para que hicieras lo que te viniera en gana.

Y al final resulta que…

Me regalaste una docena de alabanzas pintadas en un retrato cargado de ignorancia. Me vendiste un discurso de palabras usadas, de sonrisas fingidas, de rimas malvadas y prosas caducadas. Me entregaste la mitad equivocada, las coordenadas olvidadas, y una botella vacía con la que no podía hacer nada.

Te regalé una docena de condenas silenciosas y un mensaje en blanco dentro de una botella rota. Te vendí la fachada de unas ruinas embrujadas y un discurso escrito por un ciego, ensayado por un sordo y aprobado por un mudo. Te entregue un corazón marchito, dos carretes de aire, una aguja quebrada y un pedazo de orgullo con el que no podías hacer nada.

Y quisimos construir castillos flotantes en nubes artificiales con paredes transparentes y al jugar un juego sin trofeo hoy hemos perdido la dignidad que nos quedaba al haber desperdiciado tanto sin haber dado nada.

jueves, febrero 05, 2009

Sueño sin dueño

Llega la noche y con ella lo prohibido, se oscurecen las calles, se iluminan los sentidos, se encienden las pasiones, se opacan los vidrios y por un instante todo esta permitido…

De pronto todo se vuelve adictivo y dan ganas de sonreírle al cinismo, escapar del orgullo, curiosear el momento, descubrir los suspiros, arrullar al murmullo y por un instante volverte atrevido…

Y cuando dejas el alma en la mesa y te quitas la pena, te tocan la espalda y termina la fiesta, se prenden las luces y descubres al alba merodeando sin tregua y por un instante despiertas…y despiertas.