Me regalaste una docena de alabanzas y la certeza escrita en la cuna de la luna. Me vendiste palabras tiernas, misterios en sonrisas, rimas autenticas y prosas recién echas. Me entregaste la mitad de un alma, un mapa del tesoro y una botella de vidas pasadas para que hiciera lo que me viniera en gana.
Te regalé una docena de esperanzas y la certeza de ser tú la mitad que me faltaba. Te vendí los cimientos de un palacio en el centro mismo del universo y una serie de palabras jamás dichas a terceros.Te entregue un corazón, dos carretes de hilo, una aguja y mi confianza para que hicieras lo que te viniera en gana.
Y al final resulta que…
Me regalaste una docena de alabanzas pintadas en un retrato cargado de ignorancia. Me vendiste un discurso de palabras usadas, de sonrisas fingidas, de rimas malvadas y prosas caducadas. Me entregaste la mitad equivocada, las coordenadas olvidadas, y una botella vacía con la que no podía hacer nada.
Te regalé una docena de condenas silenciosas y un mensaje en blanco dentro de una botella rota. Te vendí la fachada de unas ruinas embrujadas y un discurso escrito por un ciego, ensayado por un sordo y aprobado por un mudo. Te entregue un corazón marchito, dos carretes de aire, una aguja quebrada y un pedazo de orgullo con el que no podías hacer nada.
Y quisimos construir castillos flotantes en nubes artificiales con paredes transparentes y al jugar un juego sin trofeo hoy hemos perdido la dignidad que nos quedaba al haber desperdiciado tanto sin haber dado nada.
