Juguemos un juego en el que yo te digo las cosas que siento de la forma en que las siento y tu me escuchas sin reproches, sin excusas, sin pretextos.
Tomemos cinco minutos para no decir nada, cinco minutos para arrucurrucarnos en la cama, para confesar secretos con la mirada, cinco minutos para compartir sueños y con ellos las ganas.
Juguemos un juego en el que tú por un momento me entiendes y sonríes si te da la gana, en el que me dejas hablar simplemente por curiosidad o si quieres por manda.
Juguemos a que me dejas jugar con mis reglas, con un poco de inteligencia y con otro poco de suerte ten por seguro que llegará el momento en que jugaremos diferente.
martes, marzo 16, 2010
lunes, marzo 15, 2010
Pacto
Me aburrí, me alegré, lloré, me encontré con mi misma y me perdí tres pasos después, me llegó una carta pendiente de un fantasma incongruente que se atrevió a susurrarme lo intrascendente que es el suspiro guardado por las noches pasadas.
Y en medio de este recuento improvisado decidí hacer un trato con el destino y cruzarme en su camino y, al estrecharnos las manos he soltado un pergamino en donde venía dibujado un corazón carcomido por las huellas indelebles de un pasado de nostalgias, de añoranzas y de dudas.
He agarrado mi esperanza y olvidado el pergamino pues en el pacto se ha acordado que a partir de ahora no ha de perderse nada. Nada.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
