Hoy es uno de esos días en que siento que no siento, en que mi sensibilidad libra una batalla a muerte con lo poco que me queda de racionalidad. Y comienzo a escribir...
Me inquietan los recuerdos perdidos, las ganas ocultas y las lagrimas mudas. Me enceguece el atardecer en el cielo y me recuerda que por mucho que alguien lo intente, el horizonte es algo que no puede plasmarse en un pedazo de lienzo.
Me entorpecen las rimas que incesantes se adueñan de mis tardes, y por momentos me siento en un mundo donde el sinsentido cobra sentido y las estrellas brillan en un cielo tan bajo como el mar.
Hoy las piezas de mi rompecabezas no embonan en alguno de su lados, y me siento vacía estando tan plena, riéndome de nada cuando todo me molesta...
